"DONDE SE LIMPIA" 

 

"Hay muchas historias acerca del nombre de Lavapiés: un lugar donde corría un arroyo, uno en el que el barrio tiene una forma de pie... pero en la que nos basaremos esta vez es la de una fuente que existía en la plaza principal años atrás, en donde sus antiguos residentes limpiaban sus extremidades antes de ir a la sinagoga. De ahí el nombre, Lavapiés. "

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Los lugares llaman y tú me estabas llamando desde hace rato.  me subí a un avión el último día del año para dejar atrás muchas cosas y comenzar bien.

En 2015 hice una agenda bajo la frase “lo bueno está por venir” y aunque mi pronóstico no fue acertado, sentía que éste año sería el bueno.

Estaba emocionada, con frío, pero emocionada. pensaban que tenía miedo, pero lo que menos sentía era eso: tenía curiosidad, quería conocer y más que nada quería sacar esa Anahí que siempre quise mostrar ¿a quién? tal vez a mi misma. 

Camie, la conocí en la parada del bus #518 al cuarto día que llegué. Llevaba su vida de 6 meses en sus maletas.

Confié en mí y en ella.

 Después de que la invitara a quedarse en mi sofá ese día, ya que no tenía un lugar donde quedarse, jamás pudimos separarnos.

 Me enseñó lo que es ser una viajera de corazón y abrirte a las cosas que te trae el camino, aunque éstas no vayan de acuerdo a tu plan inicial. 

¿Eres tú quién me llamaba?, el lugar donde los colores no tienen etiqueta y se mezclan para formar un solo color: Lavapiés.

 Fue mágico encontrarte, pero a la vez fue mágico el quererte. Te encontré por sorpresa, así como encontré a la que también viviría allí conmigo.

 Llegamos en un día con mucha lluvia y después de buscar pisos, llegamos a tu metro. ese olor peculiar a curry, con mucho viento y africanos esperando algo fuera del metro, nos atrapó.

¡Pero qué noche tuvimos en el café Barbieri! decíamos que el destino nos había puesto allí o como lo llamaría yo: el lugar nos llamaba.

Te encargaste de enamorarnos con su música de jazz y encontramos un lugar dónde vivir a 4 calles de ese café.

El iglú, como apodamos a nuestro piso blanco, se volvió el santuario que compartimos con dos españolas, ¡pero qué par tan únicas!

También te encargaste de que las pudiera conocer, de enseñarme lo que es trabajar duro, pero también de siempre disfrutar al final del día una buena caña con personas que valen la pena.

Un lugar en donde con sólo sentarte en el balcón podías escuchar rezos árabes, españoles gritando, una que otra pelea de enamorados y claro, mi vecino que era músico.

¿Cómo un lugar se puede volver tan rápido tu casa? te encontré y no me iba a ir sin antes terminar de descubrir qué era lo que me tenías que enseñar.

Desde febrero, veo su silueta, pero me da miedo pasar ¿qué clientes tiene? ¿qué relojes reparará en Lavapiés? “¡no vayas! que puede hacerte algo,” me decían.

Descubrí que las personas o lugares te estarán dando señales para que las descubras, pero solo si eres lo suficientemente valiente, podrás descubrir su propósito.

 

 

Después de semanas de debate, entré al taller del relojero, ¿por qué me daba tanto miedo?

Vicente, ya no daba miedo cuando entré a su taller; y Josefina, su gata italiana, tenía una mirada penetrante que parecía decirme todo lo que había visto en tus calles.  

Vicente, rechazaba clientes a montón todos los días, porque le pedían que hiciera trabajos por los que al final volverían, ya que lo que pedían desde el principio estaba a medias.

Reparaba relojes porque por algo existían y una historia tenían. Lo barato sale caro y bueno, si era cierto.

Ya pronto me tendré que ir de ti mi Lavapiés, pero regresaré. Regresaré para terminar mi historia del relojero.

¿Para qué le miento? si él también fue parte de ti, cómo no conectar con alguien que te quiere por como eres, en donde aprendiste a ser tú.

Lo vi junto a tu metro, estaba nervioso y la luz de la tienda de celulares lo alumbraba si hubiera tenido mi cámara hubiera tomado una foto, pero a falta de ella, prefiero mostrarle lo que sentí en aquel lugar  donde lo vi.

 Me despedí de ti con una sonrisa y sé, que por muchos kilómetros que estés lejos de mí, me sigues llamando.

Voy a regresar a ti. tal vez a volverme a limpiar como lo hacían los antiguos residentes de lavapiés, o tal vez solo a apreciarte a ti,: el lugar donde limpié lo que importaba y deseché lo que no.

Te veo al rato, Lavapiés.

 

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Proyecto expuesto en: 

Saltillo, Coahuila, México - "Galeria el Lago" de Casa Alameda - del 4 de Mayo al 20 de Mayo 

Madrid, España - "Escuelas Pías" en Lavapiés - del 16 de Junio al 14 de Julio 

París, Francia - "Galerie 88" -  del 17 de Julio al 31 de julio 

San Pedro Garza García, México - "Museo Centenario" - del 16 de Agosto al 17 de Septiembre